Casi pierdo clientes por hacer de mi casa mi oficina

Tener tu propia empresa requiere hacer inversiones, pero cuando inicié la mía no tenía el suficiente capital para tener mis propias oficinas, había cotizado la renta de algunas pero todas sobrepasaban mis ahorros, así que decidí establecerme en mi departamento y utilizar la sala o el comedor como mi oficina. Ahí hacía y recibía llamadas de mis clientes, me ponía en contacto con algunos prospectos, entre otras cosas relacionadas con el servicio que prestaba. Sin embargo, había ocasiones en las que tenía que salir a reunirme con gente importante y lo hacía con el miedo de dejar la casa sola y que alguien llamara para preguntar lo que ofrecía.

En una ocasión, debía salir a una junta de negocios y en cuanto estaba a punto de cruzar la puerta, el teléfono sonó, así que corrí a contestarlo. Era un empresario que estaba interesado en adquirir mi producto, pero necesitaba mayores especificaciones para tomar una decisión. La charla se alargó más de lo debido y mi reunión se me estaba olvidando. Cuando colgué sonó una alerta en mi celular, avisándome que la junta comenzaría en 10 minutos. ¡10 MINUTOS! Debía llegar en ese lapso de tiempo, pero tenía que recorrer una distancia que en taxi y sin tráfico hago 25 minutos. Así que las matemáticas no fallan y no alcancé a llegar a la junta. La secretaria me dijo que me esperaron por cinco minutos y como no llegué, los socios decidieron irse. La oportunidad de ingresar una cantidad fuerte a mi compañía parecía haberse esfumado para siempre.

Cabizbajo regresé a mi casa, pensando en lo que dejé ir por no tener un lugar propio donde trabajar, o por lo menos una secretaria. Le escribí a una amiga para contarle mis penas y me recomendó que viera la posibilidad de una oficina virtual. No sabía qué era eso, así que en cuanto llegué a casa lo busqué y me di cuenta que es un lugar que rentas para que sea tu espacio laboral y te incluye varios servicios, entre ellos el de una asistente. Así que busqué en Google ‘oficinas virtuales DF’ y encontré una en Polanco, la cual se ajustaba a mi presupuesto. Aunque no estaba en una de las zonas exclusivas, estaba bien ubicada, pues me quedaban cerca mis clientes y de algunos prospectos.

Al ya tener mi lugar, el cual incluye mi oficina, una sala de espera, la recepción y una sala de juntas decidí volver a agendar la junta a la cual no pude llegar. Los socios aceptaron y al entrar a mi oficina virtual pude ver en sus rostros más tranquilidad, pues di la impresión de formalidad y de algo más establecido. Logré recuperar el negocio y entró una fuerte cantidad de dinero a mi compañía, la cual ha ido creciendo en personal y en área, pues nos mudamos a una oficina virtual más grande y, ahora sí, en una zona más exclusiva, para que le dé renombre y personalidad.

Te recomiendo que investigues sobre las empresas que ofrecen la renta de algunas oficinas virtuales para que ahorres, es de gran ayuda si eres un nuevo emprendedor.