Just like heaven

Cuando mi papá decidió ponerle láminas de policarbonato al estacionamiento de la casa, me deprimí mucho. A pesar de que eran transparentes, el paso del sol y la vista de los árboles y el cielo, no eran lo mismo. Yo siempre sacaba una silla, me acomodaba junto a mi perro y me ponía a leer o escribir mientras el atardecer me regalaba sus colores dorados y rojizos, o en su defecto, cuando llovía, me encantaba salir con una taza de té y ver las gotas de lluvia caer. Ahora ya no sería posible realizarlo.

Pasaron los meses y mientras pasaba las películas en Netflix con latente pereza, me encontré con una titulada “Just like heaven” o su título en español “Como si fuera cierto”

Protagonizada por Reese Witherspoon y Mark Ruffalo, la historia cuenta como Elizabeth Masterson, una doctora que se dedica al doscientos por ciento a su trabajo, sufre un accidente automovilístico y queda en coma. Después del incidente, el arquitecto paisajista, David Abbott, se muda a San Francisco y comienza a rentar el departamento de Elizabeth. Lo que él no sabe es que el espíritu de la mujer vaga por el departamento como si nada hubiera pasado y se enoja mucho cuando David se entromete en su vida.

Poco a poco ella va entendiendo que es un espíritu y que sólo él la puede ver. Lo que no se explica es cómo es posible que ella esté en esa forma si no ha muerto. Con el tiempo ella recuerda el accidente y se percata que sigue en coma en el hospital y que no tardarán mucho en desconectarla. David y ella deben de buscar un plan para que no lo hagan ya que, al convivir tanto tiempo y compartir ciertos aspectos de su vida, poco a poco comienzan a enamorarse.

La película en si es tierna y divertida y algo que me llamó mucho la atención, y que es importante en la película, fue la azotea del departamento de Elizabeth. Al principio está vacía y sin nada, pero ella comenta que le gustaría arreglarla porque le gusta pensar y ver el cielo nocturno, lo cual hace que se lamente porque, como espíritu no puede hacer nada de eso. Al final, David arregla ese espacio mágico como un regalo para Elizabeth y mientras veía la escena se me ocurrió una idea.

Mi casa es grande y tiene una azotea enorme sin utilizar  por lo que, al quitarme mi vista desde el patio, podría arreglar ese espacio para mí junto con mi soledad.

Adquirí algunos palets para usarlos como piso, además de que también podía utilizarlos para crear los muebles, compré algunos cojines y macetas con flores de colores. Barnicé la madera para que pueda estar en exteriores y compré una mesita para cuando quisiera comer arriba.

Me quedó fabuloso hasta que me papá me rompió la ilusión al preguntarme qué haría cuando estuviera lloviendo. Al final tuve que pensar en que tal vez también tendría que usar láminas para cubrir el espacio, pero no me deprimí, ya que ese lugar era mío y eso nadie me lo podía quitar.

La película se estrenó en el 2005 y fue dirigida por Mark Waters. Está basada en la novela homónima.

Los Detonadores

Hace unos días, después  de salir de uno de los laboratorios D.F , me encontré con un amigo y su novia en un restaurante con quien me senté para tomar unos tragos y con quien me quede hasta las largas horas de la noche conversando hasta que su novia se paso de tragos y comenzó a hacer una enorme escena debido a que, según ella, mi amigo , es decir su novio , estaba coqueteando con una amiga que se sentó en la mesa con nosotros a las largas horas.

Debo decir que yo soy una persona sumamente imparcial que siempre intenta ver la realidad objetivamente sin utilizar emociones de promedio , algo que me ha ayudado a groso modo en muchas situaciones en mi vida que pudieron fácilmente haber terminado en completo desastre de no haber utilizado la razón.

Como muchas otras personas , he notado que mucha gente explota y destruye su vida en vano , incendiándose con cosas que fácilmente pueden mantenerse bajo control absoluto y evitar muchos contratiempos que hacen de la vida una experiencia inaguantable por lo que son varios los que terminan en desastre absoluto.

Todas estas situaciones de catástrofe tienen un patrón en común , esto siendo un elemento que les detona causando una explosión cuyos efectos muchas veces son irreversibles. Uno de estos detonadores son los celos.

Los celos son un fenómeno y una condición adversa de la cual miles de millones de personas a nivel mundial sufren y una que destruye a miles de millones de parejas quienes hubieran de otro modo tenido un gran futuro , sin embargo pocos quienes padecen de este cáncer emocional pueden verlo.

Los celos son una condición adversa y autodestructiva causada en enorme medida por la inseguridad de una persona por una parte y por una gran falta de comprensión sobre la realidad ergo sobre la vida en general una condición equivalente a cavar nuestra propia tumba para después caer ahí por nuestra propia voluntad.

Los celos , como toda condición universal , tiene sus propios detonadores o acciones que causan reacciones, produciendo efectos de fricción que en si pulen las emociones de una persona, mostrando sus verdaderos colores y el reflejo de sus orígenes engendrados en las raíces de un cierto pasado arquitecto de un presente problemático.

Uno de estos detonadores , sin duda el más grande y peligroso de todos ellos ,  es el coqueteo o la apariencia de este.

Algo que muchas personas no comprenden bien es que el coqueteo de cualquier categoría es un elemento natural de la maquina bioquímica de los seres humanos respondiendo a estimulantes instalados en nuestra genética.

El coquetear , muchas de las veces no significa un mensaje de seducción directo sino que es una extraña manera de decir “ Si no tuviera un compromiso lo pensaría “ algo natural para todos los seres humanos quienes cuentan con un sistema reproductivo activo.

Por su puesto que uno debe de mantener esto bajo control para evitar lastimar a personas y para evitar también la malinterpretación de nuestras acciones.

Aguantar

Hace unos días, volando en un vuelo de Interjet, estaba leyendo una revista de grandes campañas militares en la historia de la humanidad, algo que realmente me encanta. Los artículos explicaban los elementos poco convencionales que algunos dirigentes y comandantes militares utilizaron para destruir a fuerzas mucho mayores en número.

Extrañamente, me di cuenta que la mayoría de las veces, en las grandes y muy anticipadas campañas, aquel que tiene las fuerzas más extensas y por quien todos los pronósticos recaen, son los que a fin de cuentas terminan siendo derrotados de manera soberbia, como si su propio orgullo les diese una bofetada sin guante.

Este extraño fenómeno puede que se deba a algo que sucede con el poder ofensivo de los conquistadores al momento de contar con amplia superioridad o algo que sucede con aquellos quienes se encuentran en desventaja absoluta, algo que nadie ha hecho claro, ya que probablemente es imposible, debido a que pocos son los que han estado presentes en tales circunstancias; por lo tanto, es imposible determinar exactamente qué es lo que hace que el barco cambie de curso de tal manera.

En el caso de aquellos supremos ejércitos que han sido derrotados de este modo son ejércitos que por lo general son de carácter ofensivo y es en la ofensiva desmesurada, aunque metódicamente, manejada donde son cabalmente derrotados.

Esto podría deberse, en la mayoría de las ocasiones, a que el tiempo las traiciona, ya que las ofensivas, como las tormentas, tienen su tiempo limitado y no pueden mantener su fuerza encolerizada por demasiado tiempo.

La cuestión que los analistas militares deben de estudiar para entender este fenómeno constante de David y Goliat es por qué las ofensivas de campañas en específico han sido detenidas o entorpecidas.

Rusia es maestra en causar la prolongación de los ataques de sus enemigos hasta hacer de lo que inicialmente era una tormenta, una simple ráfaga de viento a la que se puede contraatacar de manera letal y decisiva una vez debilitada.

De este modo fue como los rusos detuvieron a Napoleón Bonaparte en su épica invasión de 1812 y a Adolfo Hitler en su invasión de 1941 a la tierra soviética, en ambas campañas prolongándose ofensivas titánicas hasta debilitarse y ser contraatacadas hasta la derrota.

Sin embargo, esto es algo sumamente complejo y Napoleón bien dijo “No hay nada más complejo en la guerra que la transición de la defensa a la ofensiva”, algo que dijo cuando en su exilio definitivo en Santa Helena.

Lo mismo sucedió en la épica batalla de Waterloo cuando los franceses fueron detenidos durante todo el día –incluyendo una carga de caballería de 1,200 caballos-, hasta que llegaron los prusianos a impactar la retaguardia imperial, forzando la retirada hacia París de Napoleón y sus hombres.

Sin embargo, esto solo se obtiene con sangre, sudor y lágrimas, aguantando y aguantando ola tras ola de abrumadores ataques, diseñados para destruir a la mente del defensor en mil pedazos y consecuentemente su voluntad, como sucedió en la conquista alemana de Francia, en la ofensiva de 1940.